jueves, 16 de julio de 2009

¿Te acuerdas de la primera llamada telefónica? fue hace exactamente 460 días. Se dice pronto sí, pero desde aquel día me aferre a ti, no sé como explicártelo, puede que fuese un capricho de momento, de un sábado cualquiera de madrugada hablando cosas sin sentido como por ejemplo que merecería la pena intentarlo con el tiempo, pero creo que no... Después todo se enredo de una forma criminal, llore, lo recuerdo y tú me mirabas y no sabias como actuar a lo lejos. No me importo que me vieses, no me importo nada, me sentía traicionada por alguien que me había ilusionado de una forma extraña, exaltante... Fijo que no te acordaste de mi en ningún momento, pero yo sí, te aseguro que sí. Cada vez que pasaba el tiempo me acordaba de ti y sobre todo de lo típico: "y si...". Nos reencontramos, casi ocurre, pero nada puede salir del todo bien. Tengo muchos recuerdos nuestros, aquel casi primer beso, como nos agarrábamos, como nos mirábamos... por mucho ruido que hubiese y las miradas de la gente, para mi se paro el tiempo, se congelo en un instante que me marco. Recuerdo el comienzo de todo, cuando me pedias consejo sobre otra, cuando falte a mi obligación por ti. La primera vez que estuvimos viendo dibujos animados en la cama juntos, scooby doo, y lo siguiente que vino que fue explosivo. "un año después lo vamos a conseguir", "no cantes victoria que todavía estamos a medias", siempre recordare ese momento y la carcajada que eche. No estaba en confianza e incluso puede que nerviosa. Las mañanas en el mismo banco tu de pie y yo sentada indignada. Los cruces por los pasillos, tus guiños de ojo, y mi sonrisa hacia ti. Tus miradas de reojo que tanto me repatean... las mañanas/tardes en mi casa que te pega, en la tuya... discutiendo sobre un programa de televisión, tu limpiando el suelo lleno de agua por mi torpeza al tirar el bebedero de tu perro... La ropa interior en tu cabeza, en la mía... Las fotos que siempre salimos como estreñidos, el calor que empiezas a tener cuando te provoco... Cuando no atinas a desabrocharme el sujetador... Tus enfados, los míos... los enfados y reconciliaciones. Tus cambios de humor, que al fin y al cabo yo sé soportar, y todo porque vivo por ti. Porque te quiero, porque me cuesta reconocerlo por mi estupidez y orgullo. Y sé que tu a mi no... que sabes que con decirme cuatro palabras me tienes a tus pies y con eso a ti te basta. Pero quieras o no de una forma u otra me aprecias, me quieres, porque tu también estas en esos recuerdos y si los tuvimos por algo será. ¿No crees?
Si fuese por mí, escribiría contigo miles y miles de páginas con recuerdos que me hacen estremecer, como estos.

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