
Colgué por fuera el cartel de "hoy no me importa nada", pero por dentro nadie sabe la realidad. Nadie sabe lo que ocurre en la trastienda, por decirlo de alguna forma. Me auto invite a una sonrisa, porque en realidad la necesitaba. También me permití el lujo de soñar por última vez todo lo que me gustaría vivir con él. Después de haber soñado, de sonreír e incluso de llorar me prometí solo abrir el corazón cuando merezca la pena, no volver a arrastrarme como lo hice hasta ahora y escupir a su capacidad de serlo todo para mí. Y no llorar, ante nadie, despegar el cartel de fuera y decir, solo me importa lo que verdaderamente merece la pena, tu ya no me importas, aunque seas lo (el) único capaz de arrancarme el sueño.
1 comentario:
Hombre! x fin actualizas! jeje
k tal todo?
Tengo tu msn? damelo si no!
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